El tejido de los labios es muy fino y no contiene células protectoras, por eso pierden humedad fácilmente y se resecan. Asimismo, otros factores externos como el frío, el viento, la calefacción y el tabaco pueden dañar nuestros labios y agrietarlos, por lo que es necesario cuidarlos en todo momento.

CUIDADO DE LABIOS